Tuya para llevártela donde quieras
Escribe la frase en cualquier cartera que hable el estándar y encontrarás la misma cuenta. Nada de ella es nuestro, lo que significa que nada de ella puede quedarse retenido.
Veinticuatro palabras, escritas en papel, que abren tu cartera en cualquier otra cartera del mundo. No las guardamos, no podemos recuperarlas y no podemos congelar nada. Ese es el sentido, y también el riesgo, así que la aplicación te lo dice en voz alta la primera vez que ves esas palabras.
En las dos aplicaciones, y todavía sin conexión a ninguna red. Hoy la cartera crea y guarda claves. No puede mostrar un saldo ni enviar nada, porque no hay nada detrás que lo haga, y una pantalla que te enseñara "0,00" estaría dando por hecha una conexión que no hemos construido. Está en Android desde la 0.11, y en iPhone en la beta de TestFlight.
Muchas aplicaciones se inventan su propia copia de seguridad para que marcharse sea difícil. La nuestra es la frase corriente de veinticuatro palabras que entiende cualquier otra cartera, comprobada contra los valores de prueba publicados en las dos plataformas, así que se restaura en otro sitio, tal cual está escrita, el día que quieras.
Escribe la frase en cualquier cartera que hable el estándar y encontrarás la misma cuenta. Nada de ella es nuestro, lo que significa que nada de ella puede quedarse retenido.
¿Ya tienes una cartera en otro sitio? Escribe su frase. Si una palabra está mal escrita te decimos cuál, en vez de aceptarla y dejarte mirando una cuenta vacía preguntándote qué ha pasado.
Nadie puede restablecerte esto. Ni nosotros, ni un servicio de soporte, ni una orden judicial. Eso es lo que significa la autocustodia, y preferimos que lo oigas de nosotros una tarde tranquila a que lo descubras por las malas.
Los libros públicos son públicos. Reutiliza una dirección y cualquiera con curiosidad puede alinear todo lo que te han pagado y llamarlo un historial. Así que la cartera te da una dirección nueva por cada cosa que recibes, y lo trata como lo normal en lugar de como una opción enterrada en una pantalla de ajustes.
Las anteriores siguen funcionando. Todas salen de la misma frase, así que una dirección nueva no te cuesta nada más que apuntar, que es la única razón por la que es práctico hacer esto bien.
Y la parte en la que conviene ser preciso: tus direcciones no tienen nada que ver con tu cuenta de Flamenet. Se construyen a partir de su propio secreto aleatorio, no de tu nombre de usuario ni de tu frase de acceso, así que nadie puede deducir tus direcciones sabiendo quién eres, ni deducir quién eres a partir de una dirección. Escribimos una prueba que falla si alguien llega a conectar las dos cosas.